El sector del libro en España

A mediados del siglo XX el sector editorial en España, al igual que en el resto de países industrializados comenzó a experimentar importantes cambios. El desarrollo de nuevas técnicas de distribución y manufacturación, la alfabetización de gran parte de la población, el consecuente aumento de la demanda y la creación de nuevas tecnologías, fueron algunos de los factores que hicieron posible el despegue de este sector. 

En la actualidad, la tendencia de las diferentes actividades económicas hacia la convergencia hace que sea complicado establecer los límites tanto del libro como del sector editorial. La informática, las artes gráficas, las telecomunicaciones… forman ahora parte de la industria editorial y poco a poco van moldeando y estableciendo las nueva bases de este sector. 

Además, las editoriales tienen una doble función que a veces puede dificultar el crecimiento del sector. Al formar parte de la industria cultural, no solo han de ser económicamente rentables, también han de ofrecer al público una oferta de libros diversa, amplia e intelectualmente interesante. Es aquí donde se encuentra uno de los principales retos del sector: en su capacidad para crecer ofreciendo un producto de calidad y no solo de entretenimiento. 

De acuerdo con la FGEE (Federación de Gremios de Editores de España), la industria editorial mueve 4.000 millones de euros al año y emplea a 30.000 trabajadores aproximadamente. Desde el foco geográfico es un sector muy desigual, ya que cerca del 70% de la producción de España está concentrada en dos únicas ciudades: Madrid y Barcelona. Sin embargo, fuera del ámbito nacional, la industria editorial ha ido ampliando su presencia internacional en países europeos e iberoamericanos principalmente. En 2009 España se convirtió en la cuarta potencia editorial del mundo. Pero este sector es muy susceptible a los cambios económicos, lo cual dificulta mucho que se mantenga siempre en el mismo nivel. 

Un ejemplo de la susceptibilidad económica del sector, se dio claramente en la crisis financiera que tuvo lugar en España en el año 2008, un período muy oscuro para la industria que aún hoy continúa con el proceso de recuperación que comenzó en 2013. Según los datos recogidos por la FGEE, el sector del libro en España perdió 1.000 millones de euros de facturación durante los años más duros de la crisis. En 2008, la industria facturó 3.185 millones, un 30% más que en 2013 (2.181 millones). A partir del 2013 se inició una tímida recuperación que inició una tendencia alcista, en la que aún hoy nos encontramos.  

Sin embargo, ahora el sector editorial se enfrenta a una nueva crisis sin precedentes: una pandemia mundial que por primera vez en la historia reciente ha paralizado todas las actividades económicas no esenciales del país. Ahora, con un presente reducido a los cimientos más básicos de la humanidad, solo la teoría Darwinista tiene sentido: adaptarse a este nuevo entorno o morir. Así pues, el sector editorial se está viendo obligado a reestructurarse y a buscar (e incluso crear) un nuevo modelo que se adapte a estas nuevas circunstancias y le permita subsistir. Sin olvidar que no todos los actores dentro del sector están viviendo las repercusiones de esta crisis con la misma intensidad. 

Además, la crisis ha llegado en uno de los momentos más cruciales para la industria. Con las celebraciones del día de Sant Jordi en Barcelona y la Feria del Libro de Madrid, grandes grupos editoriales como Penguin Random House o Grupo Planeta estaban a la espera de lanzar el 20% de la novedades de todo el año. Ahora solo pueden esperar y retrasar los lanzamientos al menos hasta el mes de mayo. 

Con las editoriales independientes la situación es algo similar. Su gran objetivo ahora es preservar a los autores y a los libros que están a la espera de poderse publicar, para lo que sólo pueden ir viendo sobre la marcha y no tomar decisiones demasiado vinculantes. En un artículo publicado por El País el pasado mes de marzo, Diego Moreno, editor de Nórdica afirmó que esta crisis acabaría con la existente burbuja de títulos. «Eso pasará, posiblemente, pero no lo veo como algo positivo. Desparecerán libros más literarios, de más calidad, y se fortalecerán bestsellers, libros de grandes grupos que, no siempre pero sí a veces, tienen un riesgo mejor y una calidad menor». 

Cuanto más se prolongue esta situación, más difícil será para el sector editorial remontar y volver a subirse a la tendencia alcista de los últimos años. Sin embargo, será solo cuando la vida vuelva a encauzarse y con la llegada de la Feria del Libro de Madrid y de Fráncfort en el mes de octubre, cuando se pueda ver realmente en qué estado se encuentra el sector editorial en España. 

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