El ideal de mujer en la obra de Laura Méndez de Cuenca

Si algo caracteriza la literatura de Laura Méndez de Cuenca es sin duda la forma transgresora y radical con la que abordó temas como la maternidad, pudiendo incluso hablarse de una “contra maternidad” en su proyección artística. La revolución que esta nueva visión de la mujer como madre supuso, solo puede ser comprendida ahondando primero en el contexto social y cultural de las escritoras mexicanas del siglo XIX. 

México fue uno de los primeros países en latinoamérica que mostró su conformidad con la escritura pública de las mujeres, es decir, con la escritura fuera del entorno privado (de los hogares y los diarios personales) y en donde se comenzaron a publicar sus escritos en diarios y revistas. Sin embargo, fue solo en el terreno de la poesía Romántica en donde se produjo esta evolución de espacio privado a público, un terreno reservado desde sus orígenes a la mujer y a su reconocida “estética femenina”. Fue precisamente a través de la poesía, género inmaterial, emotivo y fragmentario, como las escritoras pudieron publicar sus obras y tratar viejos temas pero desde perspectivas renovadas (la familia, la maternidad, el amor, la patria…). Y es que estas mujeres comenzaron a escribir con la confianza de que sus obras serían juzgadas e interpretadas como meros pasatiempos y escritos deliciosamente imperfectos. Bajo esa perspectiva, cabía espacio para arriesgar.

Poco a poco y sobre todo hacia la segunda mitad del siglo XIX, los temas tratados se fueron diversificando hacia nuevos asuntos como la educación, la política y la libertad.  Estos temas requerían un tratamiento más allá de lo sentimental y fue entonces cuando las escritoras mexicanas abandonaron su faceta de poetisas y se consolidaron como literatas, narradoras y finalmente ensayistas. Sin embargo, cabe destacar que a esta nueva visión de la mujer como narradora y ensayista se le comenzó a atribuir también rasgos infundados como el ateísmo, y se le empezó a considerar en algunos contextos como una especia de depravación para el sexo femenino. 

Es en este contexto en donde se desarrolla la producción literaria de Laura Méndez de Cuenca. Ella, al igual que otras grandes autoras mexicanas como Refugio Barragán de Toscano y Laureana Wright de Kleinhans, fue colaboradora de revistas como El Imparcial o El Mundo Ilustrado. Esto le dio el espacio para poder tratar temas cotidianos y de actualidad, así como aproximarse a asuntos como la sumisión, la maternidad y la domesticidad desde perspectivas mucho más críticas. Un ejemplo de esto se encuentra en su obra titulada Impresiones de una mujer a solas donde escribió «en el concepto del hombre, el ángel del hogar de sus sueños ha de ser una bestia reata, sin individualismo, ni responsabilidad, ni nada». 

Su particular visión de la “contra maternidad” aparece plasmada primero en sus ensayos y posteriormente en sus cuentos. Méndez de Cuenca defendía la idea de que el progreso había llegado a un punto en el cual este no podría continuar sin la educación de las mujeres, algo por tanto necesario e irreversible. De acuerdo con la autora, la sociedad mexicana había cambiado y por tanto los roles de los individuos debían también evolucionar. En su ensayo La mujer progresa Laura escribe «[la mujer] quiere solo emanciparse de la humillante dependencia masculina en que ha vivido siglos, porque la han nulificado intelectualmente, la han empequeñecido a sus propios ojos para darse el placer de compadecerla. Pero esto se acabó». En cuentos como La venta del chivo prieto o La venganza podemos ver también reflejos de esta idea de maternidad casi exacerbada que lleva a las protagonistas de ambos relatos a la muerte. 

La obra de Laura Méndez de Cuenca reivindica la existencia y consolidación de una mujer independiente, fruto de las nuevas circunstancias sociales y culturales del siglo XIX. Una mujer que se ha desprendido de su condición de esposa y madre para erguirse como mujer libre. 

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