La quema de judas en México es una tradición que se remonta varios siglos atrás. No se sabe con seguridad cuándo comenzó a celebrarse pero los primeros escritos y crónicas que hacen referencia a la misma datan de principios del siglo XIX. Como ocurre con muchas tradiciones, tampoco está claro su origen. Podría haber surgido a raíz de la costumbre de los carpinteros de quemar cada primavera los parot, instrumento de madera que sujetaba las lámparas que iluminaban sus talleres durante las noches de invierno[i]. También podría tener su origen en las quemas públicas de herejes llevadas a cabo por la Santa Inquisición, práctica que los niños replicaban como juego con figuras de cartón[ii].
La celebración se lleva a cabo el Sábado de Gloria y consiste en la quema de unos muñecos denominados «judas». Estos se fabrican con papel o cartón, en ocasiones colocado sobre un armazón hecho de alambre o carrizo, y su tamaño puede variar desde unos pocos centímetros hasta tres o cuatro metros de altura. Los más grandes se rellenan de pólvora y cohetes y se cuelgan en los árboles o en las calles, en cuerdas suspendidas entre los edificios, a la espera de ser quemados. Antiguamente, se colocaban en los judas alimentos que variaban en función del comercio que lo había colocado: chorizos, longaniza, panes, etc. Cuando se quemaban y saltaban fragmentos por los aires, los espectadores intentaban hacerse con los alimentos.
En algunos lugares, como ciertos pueblos de Michoacán o Tepoztlán, Judas llegó a ser representado por un persona de carne y hueso a la que se perseguía y, finalmente, se colgaba (de los brazos, para no causarle daño alguno)[iii].
En un inicio, las figuras eran únicamente de Judas Iscariote al que se solía representar de color rojo y con cuernos, a veces con monedas pegadas al cuerpo que hacían referencia a la recompensa recibida por su traición. Más adelante se comenzó a utilizar la tradición como una forma de crítica y se empezaron a hacer figuras que representaban a determinadas personas o clases sociales que generaban descontento.

Esto llevó a su prohibición en varias ocasiones. En 1853, durante la dictadura de Antonio López de Santa Anna, el Gobernador del Distrito Federal (Ciudad de México) prohibió la quema de muñecos que ridiculizaran a una persona o clase social. El gobierno imperialista de Maximiliano Habsburgo fue más allá, en 1865 el Prefecto del Valle de México prohibió por completo esta tradición. La reacción de la gente no se hizo esperar y en el periódico La Orquesta se publicó una caricatura del Prefecto persiguiendo a varias personas que intentaban quemar a un judas acompañada de una nota en la que se anunciaba que el Prefecto había absuelto a Judas.
Si bien esta celebración ha perdido popularidad con el paso de los años, se mantiene viva en algunos lugares de México. El Sábado de Gloria de 2019, la quema de judas se llevó a cabo en varias zonas de Ciudad de México y se quemaron tanto figuras del Judas tradicional como otras que representaban a personajes actuales (Donald Trump, el ex presidente de México Carlos Salinas de Gortari, el actual presidente de México Andrés Manuel López Obrador, etc.)[iv].
Esta tradición ha sido recogida por pintores, como Diego Rivera, y escritores, como Laura Méndez de Cuenca. Esta autora escribió un relato, «El cuico», que tiene lugar un Sábado de Gloria y en el que se nos describe la celebración de la siguiente manera:
Apresuradamente tendieron cuerdas de balcón a balcón y en los cruceros de las calles, suspendiendo de ellas judas de todos tamaños y atavíos con sendas dotaciones de cohetes. Hombres, mujeres y muchachos iban aglomerándose, principalmente donde los traidores que iban a ser quemados tenían montadas al pescuezo sartas de chorizos o rosarios de tortas de pan.
Esperemos que esta tradición, tan disfrutada por pequeños y mayores, siga viva y no caiga en el olvido.
[i] Skwirowska, Marta. (2014). El diablo, el pirata y Felipe Calderón. Caras de los Judas en México. Arte de la América Latina 4, 123-137
[ii] González Obregón, Luis. Consultado a través de: Iglesias y Carrera, Sonia. (2013). Tradiciones populares Mexicanas. México, Ciudad de México: Selector
[iii] Hoyos Sancho, N. D. (1950). Folklore de hispanoamérica. la quema del judas. Revista De Indias, 10, 41. Recuperado de from https://search.proquest.com/docview/1300667739?accountid=14478
[iv] Quintero, Josefina. (21 de abril de 2019). Renovada tradición de la quema de ‘Judas’. Recuperado de: https://www.jornada.com.mx/ultimas/capital/2019/04/21/renovada-tradicion-de-la-quema-de-judas-7188.html