
Manuel Acuña nació el 27 de agosto de 1849 en Santiago de Saltillo (Coahuila, México). Su numerosa familia sobrevivía con las ganancias de una pequeña mercería que regentaba su padre. Manuel aprendió a leer en casa, y con diez años fue por primera vez a la escuela. A pesar de ello, destacó enseguida por sus capacidades, y sus resultados en la escuela fueron muy buenos. En 1864, marcha a Ciudad de México, decidido a continuar su aprendizaje y poder estudiar medicina.
En la capital, sus resultados en la escuela siguen siendo excelentes, pero la pésima situación económica de la familia le hace dudar de sus planes de vida, y en las muchas cartas que les escribe a sus padres deja claro que si necesitan que deje de estudiar y vuelva a casa, lo hará.
En esas cartas que se intercambia con su familia están recogidos sus primeros poemas. Él mismo reconoce que se está empezando a interesar por la poesía, pero les pide a sus hermanos que no enseñen a nadie esos poemas que les escribe. En 1868 empieza a estudiar medicina.
Los estudios de medicina le van bien, y recibe una beca para vivir en el internado de la Escuela de Medicina. Aunque su situación en Ciudad de México era buena, en Santiago de Saltillo las cosas empeoraban. En 1870 su padre muere, y un angustiado Manuel escribe a su madre para recordarle que en cuanto se lo pida, dejará su vida en la capital y volverá junto a su familia.
En paralelo a sus estudios, Manuel Acuña desarrolla una corta pero exitosa carrera literaria. Dejando a un lado la vergüenza que sentía al imaginar que sus hermanos compartieran con desconocidos los poemas que les enviaba, Manuel lee en público por primera vez uno de sus poemas en 1849. Era una breve elegía dedicada a su amigo Eduardo Alzúa, pero sirvió para situarlo en el panorama literario mexicano. Tras esa lectura, le ofrecieron formar parte del grupo fundador de la Sociedad Literaria Nezahualcóyotl, una de las primeras que nace en el nuevo México republicano. Siguió publicando sus poemas, obras en prosa y versos humorísticos en varios diarios y revistas. Su mayor éxito llegó en 1871, con el estreno de su obra teatral El pasado.
Los éxitos literarios y en los estudios no llegaron acompañados de mejores condiciones económicas, y Manuel vivió toda su vida en la pobreza. Además, su vida personal fue muy desgraciada. Su relación con Laura Méndez no funcionó, aunque fueron padres de un hijo, Manuel, que murió con apenas tres meses. Por otro lado, el gran amor de su vida, Rosario de la Peña, nunca le correspondió. Para ella escribió Manuel su poema más famoso, Nocturno (o Nocturno a Rosario, como es más conocido).
El 6 de diciembre de 1873, con 24 años, Manuel Acuña se suicidó en su habitación de la Escuela de medicina. Lo hizo bebiendo cianuro, como le dejó claro a su profesor en una carta que le escribió antes de quitarse la vida, buscando con ello que no le hicieran la autopsia. Junto a la carta que le escribió a su maestro había algunas más, una de ellas para su madre. También escribió estas últimas palabras:
Lo de menos era entrar en detalles sobre la causa de mi muerte, pero no creo que le importen a ninguno; baste con saber que nadie más que yo mismo es el culpable.
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