
Seguir la estela de esta gran autora es hablar de la historia de México, pues vivió durante años convulsos en el recién nacido país independiente. Tras cuarenta años de independencia mexicana, nace Laura Méndez de Cuenca en 1853, con la última llegada al poder de Santa Anna (1853-1855). A pesar de la tranquilidad que se intentó instaurar, el sexto gobierno de Antonio López de Santa Anna, México pasó dos años bajo su dictadura hasta explotar la indignación del pueblo en la Revolución de Ayutla.
La familia de Laura Méndez se traslada en 1860 a la capital, en plena guerra de Reforma (1857-1861). La elaboración de la Constitución mexicana de 1857 inició el conflicto cuando el Partido Conservador se opuso a esta, al articular ideas contrarias como la abolición de la esclavitud, la libertad de expresión, o la imposición de una enseñanza laica. A pesar de la victoria liberal, Benito Juárez no pudo ejercer de presidente por la Segunda intervención francesa y el II Imperio Mexicano. Durante este período (1861-1867) los conservadores ayudaron a instaurar una monarquía, con ayuda militar de Francia, Bélgica y Austria. De esta manera se colocó a Maximiliano de Habsburgo como emperador de México de 1864 a 1867.
Los liberales acabaron con Maximiliano de Habsburgo para instaurar el México liberal (1867-1876). Así en 1867 se restauró la República con la presidencia de Benito Juárez y el país comenzó a reestructurarse en función a la constitución. En varias ocasiones Porfirio Díaz, el héroe de guerra contra la intervención francesa, intentó llevar a cabo levantamientos contra el gobierno de Juárez sin éxito. Durante este periodo, una joven Laura Méndez de Cuenca comienza a entrar tanto en los círculos culturales como políticos de México. En 1870 se une al movimiento republicano y de restauración, a la par que conoce a sus allegados literarios.
Tras la muerte de Benito Juárez, Porfirio Díaz lleva a cabo otro levantamiento que le otorga la victoria. Así comienza su presidencia de treinta años, conocida como el Porfiriato (1876-1911). Una dictadura de estabilidad económica y paz, donde se incentivaba la inversión extranjera, pero se descuidaba a la población y se atacaba a los disidentes. En esta extensa etapa de la historia, la escritora desarrolló su faceta más diplomática: en 1884 fue nombrada Directora de la Escuela de Niñas, desde 1891 comenzó a realizar sus viajes a EEUU y de 1902 a 1910 viajó como delegada educativa de México por Europa. Exceptuando viajes puntuales, una vez comenzó a viajar, no volvió a México hasta la caída del poder de Díaz.
En 1910, Díaz celebró elecciones para ser reelegido y salió ganador, a pesar de que su opositor Francisco Madero tenía el apoyo del pueblo. El intento de Díaz por subir al poder, por medio de una falsificación de los resultados electorales, creó la Revolución mexicana (1910-1924). Las fuerzas revolucionarias consiguieron vencer al ejército federal y Díaz se vio obligado a dimitir y huir al exilio. Pero las diferentes posiciones de los líderes de las fuerzas revolucionarias ocasionaron una lucha por el control del gobierno constante. Laura Méndez de Cuenca en su plena madurez decidió posicionarse por algunos de estos líderes de manera directa, como cuando en 1910 se posicionó al movimiento de Venustiano Carranza, presidente de 1917 a 1920.
Tras los múltiples cambios de gobierno durante la revolución, se instauró otro periodo de cambios constantes de presidencia con el Maximato (1924-1936). A pesar del supuesto cambio de poder, esta etapa fue un control absoluto por parte del Jefe Máximo, Plutarco Elías Calles. Méndez falleció en 1928, por lo que su implicación en este último periodo es menor. Pero con todo lo vivido, demostró la entereza que la caracteriza. Una mujer moderna, entre la efervescencia histórica mexicana.