El origen del género (II)

El género negro es posterior al policíaco, surgió en Estados Unidos en la década de los años veinte del 1900 unido a la crisis social provocada, por un lado, por el regreso de numerosos supervivientes de la Primera Guerra Mundial (jóvenes traumatizados por los horrores vividos que no encontraban su hueco en la sociedad, marginados que intentaron resolver su vida a través de la ilegalidad) y por otro, por el crecimiento masivo de las ciudades a raíz de la industrialización, que atrajo a miles de inmigrantes.

Se configuró en un momento histórico marcado por la desconfianza hacia el racionalismo; ante la visión de una Europa completamente devastada, la sociedad comprendió que la razón no había bastado para impedir las atrocidades de la guerra.

Esta idea de desconfianza se agudizó con la llegada de la ley seca en 1919; la prohibición de consumir y distribuir alcohol generó la creación de una estructura de poder paralela constituida por organizaciones al margen de la ley. Al igual que las ciudades, las obras literarias se poblaron de gánsteres y mafiosos, que pululaban por un escenario dominado por el crimen y la violencia, en el que la policía era incapaz de restaurar el statu quo, en el que la razón fracasó.

Este cambio en el contexto social se filtra en la literatura policíaca hasta configurar un nuevo género, prácticamente surgido del anterior: el negro, en el que el detective es, a veces, también el criminal y actúa movido por la venganza o motivos personales, situándose muy lejos del frío detective policíaco. No hay obra fundacional para este género en Estados Unidos pero la gran novela negra de esta época fue Cosecha roja, de Dashiell Hammet.

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